jueves, 12 de mayo de 2016

Artículo final sobre el trabajo literario en Educación Infantil

En esta entrada hablaré sobre lo que he aprendido en esta asignatura, exponiendo las ideas principales de cada tema, y relacionándolas con lo que sabía o creía saber antes de empezar la asignatura de Literatura Infantil.

Empecemos:

La verdad es que antes de empezar esta asignatura, tenía algunos conceptos claves un poco mal enfocados, por no decir que no los tenía muy claros, ya que, por ejemplo, no sabía definir lo que era un texto folclórico, ni siquiera sabía explicar lo que era el folclore, cosa que ahora sé. TOMA YA.

Otros de los conceptos claves que no tenía claros, fueron los de libro y cuento. Yo intuía que un libro era cualquier libro de texto que no fuera un cuento. Para mí solo había diferencias entre cuentos y libros de texto. ¡ÑÑÑ ERROR!

Resulta, que como es lógico, un libro es el material, que puede ser un objeto físico o digital, que sustenta un mensaje, ya sea una descripción, una narración o una receta de cocina, lo que sea. Y un cuento es la historia o relato, no real, al que se le puede dar variedad de usos, ya sea leer por gusto, para compartir, para entretener, para instruir…etc. Se tratan de narraciones breves, en prosa o en verso, oral o escritas, y, lógicamente, ficticias.

Es decir, el cuento es el contenido, el libro es el continente.

Otra cosa que Irune, nuestra profesora, nos pidió que la describiésemos, antes de ver verdaderamente lo que es, fue la definición de “literatura”, sobre la cual siempre nos podemos a pensar en lo que nos han enseñado, los autores, sus obras…etc. Pues no, es más que eso, ya que la literatura es aquello que engloba TODO lo referente a la evolución de la expresión de diferentes géneros. Es decir, la evolución de cómo se contaba antiguamente un cuento, como puede ser “La Bella Durmiente” a como se cuenta ahora, también es literatura, sin necesidad de que esté escrito.

(INFORMACIÓN ADICIONAL: Por cierto, para quienes no lo sepan, el antiguo cuento de La Bella Durmiente se trata de una violación a una chica que se pincha con una planta que la deja como en estado de coma. Buscadlo porque es verdaderamente curioso el cambio, que yo estoy aquí para hablar de lo que he aprendido en esta asignatura)

Dentro de la Literatura de autor, debo hacer alusión a que hay tres tipos de textos; los NO literarios, los literarios y los paraliterarios. Los textos NO literarios son aquellos que no tienen nada que ver con esta asignatura, como pueden ser los libros de recetas de cocina, las guías de teléfono…etc.
Los textos literarios son aquellos que están pensados para el DISFRUTE y sólo el disfrute de leerlos. Son creaciones para entretener.
Sin embargo, los textos paraliterarios son aquellos que se aprovechan para enseñar cosas, es decir, son creaciones didácticas, enfocadas al aumento de conocimiento de sus lectores.

La ficción y la intención artística suelen ser los dos puntos en los que la literatura y la paraliteratura se diferencian más a menudo.

En Literatura es necesario conocer el recorrido que tuvo la literatura y la paraliteratura infantil, por lo que en clase creamos el siguiente esquema que lo refleja bastante bien:





También he podido confirmar mis suposiciones sobre las características principales de los textos teatrales, de la poesía de autor y de los cuentos de autor, y gracias a los apuntes, he podido añadir más a las que ya sabía, pero no voy a desarrollar este punto, porque está todo en la teoría, y lo que yo quiero hacer es una reflexión sobre lo que esta asignatura me ha aportado, no hacer un resumen de su teoría.

Tras tener claro todo esto, nuestra primera actividad a realizar en el blog se trataba de un análisis de un texto. Este tema me ha parecido absolutamente necesario, ya que para nuestro futuro profesional, si queremos poseer en nuestro entorno una buena biblioteca de aula, tenemos que tener en cuenta todas las características trabajadas, y adecuarlas a la edad conveniente, ya que los niños, dependiendo de la etapa de desarrollo en la que se encuentren, prefieren unos libros con características que se adecúen a sus gustos. Esto es obvio, ¿no? Es como si a una persona de 21 años la dan a elegir entre libros tipo “Teo va a la escuela”. A nuestra edad preferimos libros con otra series de características, pues ellos igual, y para elegirlos, debemos tener en cuenta los temas que les interesan, las características del periodo de desarrollo en el que se encuentren...etc.

Como una pequeña guía, os diré que según algunas características generales de los niños y niñas de infantil, deberíamos tener en cuenta los siguientes aspectos en cuanto a las características generales del desarrollo del niño de 3 a 6 años, sabiendo que este periodo es de una importancia fundamental, por cuanto en muchos de los niños/as significa un principio de socialización a través de la escuela y el grupo de compañeros de juego, y supone la configuración de una personalidad de acuerdo con el desarrollo madurativo y una influencia decisiva del entorno.

- Desarrollo mental o cognitivo.

Haciendo un seguimiento a los estudios de Piaget, en su teoría interaccionista el niño/a evoluciona en su desarrollo desde el nacimiento a la adolescencia a través de cuatro etapas: la sesoriomotora (desde el nacimiento a los 2 años); la preoperacional (de los 2 a los 7 años); la operacional concreta (de los 7 a los 11 años) y la operacional formal (desde los 12 en adelante). Cada etapa es el resultado de la interacción de factores hereditarios y ambientales y resulta distinta de las demás desde el punto de vista cualitativo.

Durante la etapa sesoriomotora el niño/a presenta ya conductas inteligentes, aunque en parte el niño/a sea todavía preverbal. Pasa de tener reflejos primarios a convertirse en un ser que demuestra una perspicacia rudimentaria en su comportamiento. A lo largo de ella se desarrolla el concepto de permanencia de los objetos: el objeto dejaba de existir para el niño/a en el momento que desaparecía de su vista en los primeros momentos de su vida, al final de esta etapa (2 años), está desarrollado el concepto de permanencia de los objetos y el niño/a comprende las implicaciones de los desplazamientos visibles o invisibles.

- Desarrollo afectivo y de la personalidad.

Respecto al desarrollo emocional y la naturaleza de las emociones ha habido mucho desacuerdo en las diferentes tendencias de investigación; así, mientras el conductista James Watson atribuía a los niños/as un carácter innato en tres tipos de emociones (amor, ira y temor) y consideraba el desarrollo emocional un proceso de condicionamiento, Bridges sostenía que los bebés sólo tenían una emoción, la excitación, que gradualmente se va diferenciando en una gama más amplia de manifestaciones emocionales. Hoy a las dos teorías se les considera interpretaciones limitadas de las emociones infantiles.

Otras teorías muy influyentes en la ciencia del comportamiento y con arraigo en la literatura científica psicológica son la psicosexual de Freud y la psicosocial de Erikson. Freud caracteriza la etapa desde el nacimiento hasta el año y medio –etapa oral- como etapa de placer y satisfacción a través de los estímulos orales. Posteriormente, desde el año y medio hasta los tres años –etapa anal- los estímulos placenteros se recibirán a través de los movimientos intestinales. Durante esta primera infancia el bebé trabaja fundamentalmente bajo el principio del placer.

Erikson sostiene que el niño/a desde el nacimiento hasta el primer año y medio de vida experimenta la primera de una serie de ocho crisis que influyen en el desarrollo psicosocial a través de la vida. La primera a que hacemos referencia sería la de la confianza o desconfianza básica, seguida por otra crisis entre el año y medio y los tres años en que desarrolla un sentido de autonomía o sentimiento de vergüenza y duda.

De acuerdo con el análisis psicodinámico (Freud) el niño/a de educación infantil en este período lo posicionamos en la etapa fálica de su desarrollo psicosexual, obteniendo placer en su estimulación genital. Circunstancias recogidas en este período son también los complejos de Edipo –en el niño- y de Electra –en la niña-.

El autoconcepto desempeña un papel central en el psiquismo del individuo, siendo de gran importancia para su experiencia vital, su salud psíquica, su actitud hacia sí mismo y hacia los demás en definitiva, para el desarrollo constructivo de su personalidad.

- Desarrollo mental, cognitivo y del lenguaje.

Durante este periodo cronológico el niño y la niña representan un pensamiento más flexible, pero sin tener aún la madurez que un adulto, no posee todavía pensamiento abstracto. En esta etapa preoperacional de desarrollo cognitivo Piaget se desarrollo la función simbólica que permite representar al niño/a lugares y eventos de su mundo interior, de su propio mundo. Esta función simbólica se manifiesta en el lenguaje, la imitación diferida y el juego simbólico, todavía el niño/a se encuentra con limitaciones impuestas por el egocentrismo y la irreversibilidad. Estamos en un periodo muy importante para estimular y desarrollar la cognición.

El lenguaje en este periodo es fundamentalmente egocéntrico y socializado. Según Piaget y Vygotski este lenguaje no tiene en cuenta las necesidades de quien escucha, convirtiéndose poco a poco en un lenguaje mecanismo de comunicación.

Otra de las características típicas de este período es el juego. A través del juego los niños/as ejercitan una actividad física fundamental, aprenden acerca del mundo y hacen frente a sus sentimientos en conflicto al reescenificar situaciones de la vida real. La evolución pasa desde el juego solo, al juego con otros pero sin compartir, y finalmente al juego compartido con otros niños/as en colaboración.


(Ésta parte es un poco más teórica, pero consideré necesario ponerla, a pesar de que su lectura es algo pesada, porque me pareció interesante poner una pequeña guía de cómo con los niños en las edades que comprenden la Educación Infantil)

El uso de la literatura infantil para la enseñanza de las habilidades sociales puede resultar muy valioso tanto para los niños como para los profesores, puesto que es un recurso para la enseñanza que incorpora otras habilidades académicas. Estas habilidades adquieren sentido en los niños a través de las historias que les contamos para que posteriormente sean capaces de utilizar dichas habilidades fuera del aula y del contexto escolar.
La enseñanza directa de una estrategia para hacer amigos es una parte importante de la enseñanza de habilidades sociales, y en particular para los niños. La enseñanza directa en una clase de la habilidad social implica modelos y prácticas entre pares.
Además de practicar estos pasos en clase, los niños necesitan la oportunidad de poder utilizar estas habilidades en un medio natural. Y las historias utilizadas en clase pueden dar muchos ejemplos de práctica para los niños. Los niños pueden ver cómo actúan los personajes de una historia y pueden modelar el comportamiento en sus interacciones personales, utilizando como modelo de comportamiento a los protagonistas de las historias que se les cuentan.

Nuestra segunda actividad, consistía en realizar una adaptación de un cuento folclórico, llamado “El hombre con la piel de oso”.

Para que esto salga bien, hay que tener en cuenta el tipo de historias que se eligen.

Para realizar esta tarea, era necesario aprender todo lo relacionado con la literatura folclórica, sobre la cual yo no tenía ni idea.

Al parecer, la palabra folclore, sustituye al concepto de “antigüedades populares”, haciendo referencia a diferentes aspectos de la cultura popular.
Estas historias son narraciones que con el paso del tiempo se han ido modificando, dando lugar a versiones y versiones, que, a medida que se realizan, dejan de parecerse a las historias originales. Como cuando alguien empieza un cotilleo y se acaba tergiversando.

Algo muy importante que he aprendido de los textos folclóricos es que transmisión es ORAL, que son anónimos, que se van adaptando según el público al que se cuenten, ya sea por la edad o por la época, y que su finalidad es entretener, así como fomentar su imaginación y su fantasía, acercar al niño a la literatura, enriquecer la vida interna del niño (tanto emocionalmente como psicológicamente), estructurar sus propios ensueños, canalizar mejor su vida, desarrollar su personalidad, así como liberar los miedos y deseos inconscientes, ya que supone un acercamiento al medio físico y social y a sus normas y valores, debido a que el elemento motivador y lúdico juega un papel imprescindible en la recepción y en el aprendizaje.

Por ejemplo, en la segunda entrada del blog, tuve que adaptar el texto en función de la edad, ya que, aunque se notaba que no era una historia actual, muchos conceptos como los religiosos no se iban a entender.

La incorporación de la literatura oral tradicional a la escuela supone hacer que el niño viva la palabra que ha perdurado durante generaciones, llenarlo de la afectividad de la comunicación de tú a tú e incorporarlo a su cultura o a otras culturas ancestrales.  

Es imprescindible que este tipo de literatura conserve su oralidad. Como regla de oro para el maestro o para la maestra, éste o ésta debería tener en cuenta que los textos folclóricos son para contar y cantar; los textos de autor, para leer.

Dentro de la literatura folclórica podemos encontrar los siguientes tipos, cada uno con una serie de características importantes, pero lo que todos tienen en común es que su intención es la de entretener y divertir a aquellos destinatarios que estén escuchando la creación, lo cual, al ser oral y no tener apoyo de imágenes, desarrolla mucho la imaginación de los niños, así como su capacidad de atención, de escucha y de creatividad:

            - Teatro folclórico infantil
            - Poesía folclórica infantil
            - Cuentos folclóricos

Además, he podido adquirir conocimientos acerca de los recopiladores de estas creaciones, siendo los más importantes:

- Charles Perrault: A quien le parecía que los cuentos de hadas eran útiles para instruir, superar adversidades o para estimular la fantasía, siendo su motivación fundamental la de aportar enseñanzas morales a los adolescentes cortesanos de su siglo. Por eso, Perrault consideró que la moraleja era imprescindible.

Perrault pretendía juntar lo moral con lo humorístico y, en muchos cuentos, la carga irónica es tan elevada que resulta difícil saber si lo que hace es premiar, castigar o burlarse de la conducta del personaje. Se premian la astucia, la paciencia y la humildad mientras se castigan la inmadurez y la insolencia y se ridiculiza a las clases populares. 

Su intención no era otra que moralizar a quienes en su época formaban parte de la corte, enfocando sus creaciones a personas de 14-15 años, para que pudieran entenderlas.

- Los hermanos Grimm: Quienes destacaban por dos características que diferencian los suyos de otros cuentos adaptados y los hacen idóneos para el público infantil: una visión optimista muy marcada (ya que el desenlace es casi siempre satisfactorio) y un proceso muy sencillo de identificación con el héroe, que permite que el niño quiera convertirse en el protagonista.

- Hans Christian Ardensen: Muchos de los cuentos de Andersen tienen un final triste, ya que el autor sentía gran simpatía por los desgraciados e infelices, y en casi todos se traslucen sus complejos, sus deseos y sus infelicidades.  "El patito feo" es considerado una autobiografía de sus sentimientos. 

Los temas más recurrentes son la religión, Dios, la muerte, la incomodidad con el mundo, el joven rechazado y sin posibilidad de éxito, la confrontación entre razón y sentimiento...etc.

(Y ahora los españoles)

- Fernán Caballero (seudónimo de Cecilia Bölh von Faber): quien colaboraba en la revista "La educación pintoresca" con artículos dirigidos a los niños y recogía cuentos por tierras andaluzas para adaptárselos; así publicó Cuentos, oraciones y adivinanzas populares infantiles y Cuentos y poesías populares.

- Saturnino Calleja Fernández: quién creyó en el poder de la literatura tradicional y fundó el primer mercado español del libro infantil al alcance de todos. La colección de “minicuentos”, y muchas obras de nueva creación de carácter religioso y moralizante imitando el estilo popular. La enorme fama del editor popularizó la frase “tienes más cuento que Calleja”.

Sí que es verdad que he resumido la teoría en esta parte, pero no por otra cosa que por informar a quienes lo lean y no sepan nada sobre estos los autores, como era mi caso.

En cuanto al uso correcto del folclore en las aulas, debemos tener presente para nuestro día de mañana, que no hay por qué censurar los cuentos folclóricos. Si algo no es apropiado para el receptor/los receptores, no hay más que cambiarlo y adaptarlo y ya está.

Además, debemos tener en cuenta que no es malo leer el mismo cuento una y otra vez, porque los niños se fijan en aquellos detalles que les llaman la atención, no pueden quedarse con todo en una primera audición, ya que cada uno se fijará en lo que personalmente crea que merece más su atención. Al repetir el cuento, los niños pueden dejar de fijarse en la parte que ya se saben para así fijarse en otras, aunque, a decir verdad, siempre están deseando que llegue la parte que ellos se saben.

Muchas veces los adultos estamos hartos de escuchar como el niño nos insiste en ver la misma película (como era mi caso de pequeña con “El viaje del unicornio”), de que nos pidan leer el mismo libro, de que nos lo cuenten… pero esto lo hacen por una razón, porque hasta que no se hayan enterado bien de todo, no van a querer parar.
En mi opinión, se debe repetir la narración tantas veces como el niño o el grupo la solicite.

Los cuentos folclóricos tienen un simbolismo y unos roles que debemos respetar si queremos realizar una adaptación, sabiendo que el esquema básico del cuento maravilloso describe el paso de la infancia a la edad adulta: los protagonistas suelen ser preadolescentes o adolescentes que han vivido durante su infancia protegidos, y más o menos felices, en su núcleo familiar y que por voluntad propia o por las circunstancias que los rodean, se ven obligados a abandonar esta comodidad para realizar “un viaje iniciático” y superar una serie pruebas que representan la vida adulta.

A la hora de adaptar los cuentos, hemos de tener en cuenta la edad de los niños pero también tenemos que mantener este simbolismo además de los roles de los personajes (aunque cambiemos su sexo o su condición realista o fantástica) y los motivos principales que se revelan en la historia. Si no lo hacemos así, habremos creado un cuento posiblemente muy bonito y adecuado para nuestros alumnos, pero no será una adaptación sino un texto inspirado en otro.

Personalmente, no sabía nada sobre este tema (no sabía ni lo que era un cuento folclórico así que imaginaos), pero tampoco me lo había planteado nunca, así que, ahora que sé cómo se debe hacer y que tengo conocimientos sobre para lo que sirven estos textos, mi intención es llevarlo a la práctica en un futuro, respetando todo lo que he dicho anteriormente.

La siguiente tarea consistía en una actividad de clase, llamada la hora del cuento, en la cual teníamos que probarnos a nosotros mismos, utilizando las estrategias que la teoría nos facilita para contar un cuento y probarnos a nosotros mismos.

He de decir que me gustó mucho leerme la teoría, porque se aprenden un montón de estrategias que van a servir maravillosamente para motivar a los niños en la escucha activa de los cuentos.

Como dije en la entrada número 3 del blog, hay 3 formas de lectura que hemos trabajado: el cuentacuentos, el libro leído y el libro narrado. Al estar estas estrategias ya comentadas y dicha una pequeña reflexión, no lo volveré a repetir para que no tengáis que leer tanto. (Qué maja soy, ¿verdad?)

Solo diré que gracias a la teoría he podido informarme sobre un montón de maneras de contar un cuento, así como de hacer intervenir a los niños, que no sabía y que me van a venir muy bien para cuando me toque contar cuentos, los cuales me gustaría contarlos a diario.

El último trabajo individual que realicé fue sobre la realización de distintas creaciones literarias para niños de Infantil. La teoría explicaba un montón de formas para ello, y yo solo he explicado las que utilicé, pero la verdad es que he aprendido y he disfrutado mucho haciéndolas, ya que no es un trabajo “rollo”, sino que deja libre tu imaginación y a mí, personalmente, me ha como modo de relajación, ya que al disfrutar haciéndolo no me lo he tomado como muchos trabajos que son largos y parecen inacabables.

Es curioso como hay tantas formas de elaborar distintas creaciones, tanto creaciones dramáticas, como en verso y en prosa. ¡Había tantas que no sabía cuales escoger! Y lo bueno de que haya tantas, es que muchas las puedes utilizar en clase con los niños, y así fomentar sus capacidades de creación, de imaginación, de vocabulario, de motivación…etc., ya que muchos libros pueden estar realizados por ellos, e incluso ilustrados.

Finalmente, como último trabajo, se nos dio la oportunidad (por grupos) de crear una biblioteca de aula en función de lo que hemos aprendido.

Como esa actividad estará presente en el blog (próximamente), no la voy a desarrollar, ya que la podréis leer después, pero sí daré mi opinión sobre ella.

Y es que considero esta práctica muy importante, porque te hace darte cuenta de que para tener una buena biblioteca de aula hace falta mucho más que tener unos cuantos libros, es decir, hay que saber elegir los libros, como ya expliqué anteriormente, pero también hay que saber cómo motivar a los niños para que lean, pero para que lean de manera voluntaria, no obligada, y para ello el espacio en que se encuentre el rincón de lectura y cómo sea su diseño juega un papel muy importante, ya que no es lo mismo encontrarse con un espacio de lectura cutre, que solo esté compuesto por un armario con libros y una colchoneta para sentarse a leer, o a veces en sus propios sitios, que un espacio de lectura desarrollado, cómodo, cálido y acogedor basado en alguna temática que fomente la motivación de los alumnos.

Una biblioteca de aula que incite a la lectura es el primer paso para motivar a los alumnos para que lean, el segunda paso, pero no menos importante, es que los libros estén bien elegidos, y que a la hora de contarlos no se utilicen como material didáctico, sino como un material para disfrutar.

Personalmente, no he tenido ningún tipo de experiencia, ni siquiera en las prácticas de Educación Infantil, en cuando a lo que una biblioteca de aula se refiere. En mi caso, algún que otro día, si sobraba tiempo, se les contaba un cuento a los niños (cosa que les encantaba), pero no tenían una biblioteca de aula rica, había 10 cuentos o así, incluidos en ellos aquellos que los alumnos habían realizado.

Los niños, sobretodo miraban los cuentos de las letras, realizado por ellos, en los que aparecía su inicial en mayúscula, coloreada por ellos, por delante de la hoja, mientras por detrás estaba su nombre escrito, de manera que tenían todo el abecedario en ese libro. (Las letras del abecedario que no coincidían con la inicial del nombre de ningún niño se hayan en blanco y sin colorear, mientras que si un grupo de niños empezaban por la misma letra, esa letra se repetía tantas veces como coincidía).

Antes de empezar esta asignatura, me parecía que eso era lo normal, pero ahora ya veo que no, que los cuentos son mejores si los repetimos todos los días, y que los niños no se merecen que les privemos de un día sin cuento, ya que eso repercute a su desarrollo.

Además, muchos cuentos se aprovechaban para enseñarles cosas. En el tiempo que yo estuve vieron dos libros de texto, donde se les hablaba de China y de la Selva Amazónica.

En mi opinión estos niños vivían atacados, ya que estaban todo el día realizando fichas y actividades, teniendo muy poco tiempo para disfrutar de la lectura, ya que para el poco tiempo libre que tenían, preferían jugar a estar con un libro, ya que era lo que hacían todo el rato mientras trabajaban. Y lo entiendo.

Por eso, el rincón de lectura en clase no era una de las actividades más populares. Los niños preferían jugar, que ya han estado demasiado tiempo sentados realizando actividades como para ponerse a leer estando sentados de nuevo.

Es una pena que estos niños no disfrutaran de la literatura, y que el único momento para ello fuera muy a menudo, cuando no había otra cosa que hacer.

Las veces que estuve presente cuando mi profesora de prácticas les contaba un cuento, podía verlos transformados, ya que se interesaban más que nunca por lo que se decía. ¡Estaban disfrutando!

En mi fututo profesional pienso contar como mínimo un cuento al día, dependiendo también de lo que el colegio me exija, pero si por mí fuera, mi aula no se parecería al aula en la que estuve de prácticas, refiriéndome a las actividades.

A mí me gustaría realizar talleres de teatro, inventar cuentos, contar cuentos folclóricos, practicar las narraciones con libro e ir utilizando todas las estrategias que he aprendido.

No quiero que todo se base en que el taller de lectura se trate de un libro leído, que por muy bien que lo cuentes, a mi parecer, queda cojo.

Creo que todo este textaco que habéis tenido que leer resume bastante todo lo que he aprendido en esta asignatura, espero que os haya servido tanto como a mí.

Para finalizar mi entrada, me gustaría dar mi opinión sobre la forma de evaluación de esta asignatura: El blog.

La verdad es que en un principio estaba muy perdida, ya que no sabía hacer un blog, ni manejarlo, ni nada. Era una completa negada.

Ahora, gracias a esto, he podido introducirme un poco en el mundo de los blog, y descubrir cómo crearlos, decorarlos, comentar, conocer qué es eso del Google+…etc.

Pero esto no es de lo que yo quería hablar, sino de lo útil que me ha parecido, ya que, me ha parecido muy bueno el realizar un E-portafolios virtual (porque el blog no deja de ser un portafolios), ya que a parte del objetivo de entregarlo, puedes ver los trabajos de tus compañeros/as de clase, y ell@s pueden ver los tuyos, por lo que mutuamente podemos comentarnos los aspectos que podemos mejorar, aunque no salga de nosotros (porque uno de los requisitos es que hay que comentar dos blogs), pero personalmente a mi cuando me han escrito, sobre todo si eran comentarios que me ayudaran a mejorar mi entrada y conseguir más nota, me ha gustado mucho.

Otra punto positivo que le veo a la metodología de la asignatura es que estos blogs no sólo los podemos ver la gente de clase, sino todo el mundo, ya que está colgado en red, y si cualquier cosa que escriba le puede servir a otra persona me sentiría muy honrada.

En cuanto al papel que ha jugado la profesora con respecto a nuestra actividad me ha parecido positivo, ya que, aunque a veces me gustaría no estar a la espera de “a ver cuándo corrige mi blog”, ese momento siempre acaba llegando y es el comentario que más te sirve para mejorar la entrada en cuestión, que es el principal objetivo en mi opinión. (He de decir que yo soy muy impaciente, porque quiero tener todo listo cuanto antes, por eso he dicho lo de “estar a la espera”.)

Otra cosa que me ha gustado mucho es que Irune, además de comentar en los blogs, también responde a los cometarios que vamos dejando a los demás compañeros y compañeras, por lo que también aprendemos cómo hacer buenos comentarios, en qué fijarnos a la hora de realizarlos…etc.

En definitiva, durante el transcurso de la asignatura he estado muy a gusto, ya que las clases presenciales me han resultado muy amenas (sobre todo cuando se contaba un cuento o un relato) y muy interesantes. No me ha parecido una asignatura demasiado cargante. Sí es verdad que hay que currar, pero si estás atenta el curro se convierte en una distracción. A mí personalmente me ha pasado, que me he divertido mucho haciendo las entradas (porque el tema me interesaba), ya que la profesora ha sabido llamar mi atención sobre este tema, el cual nunca me había planteado.

He partido de la idea de que la literatura infantil son simplemente cuentos, de los cuales se pueden sacar muchas enseñanzas y mucha “chicha” a trabajar con los alumnos, a la idea de que la literatura no debe ser tan forzada, porque de esta manera se desmotiva a los niños, igual que me desmotivaron a mí de tanto insistirme en que leyera, y es una lástima porque me encanta leer, pero es algo que descubrí más tarde, así como a acabar con la idea de que los libros deben ser utilizados para DISFRUTAR, que parece algo obvio, pero nos sale solo querer utilizarlos para enseñar cosas que se pueden enseñar en otros momentos y de otras formas, que no estropeando un cuento.

Dicho esto creo que no me queda nada más que añadir. Así que, para finalizar, ya de verdad, os agradezco que me hayáis leído o leído y comentado. Sin eso, mi blog carecería de sentido y de gracia. MIL GRACIAS.


BIBLIOGRAFÍA


Apuntes Literatura Infantil. Irune Labajo. La Salle. Curso 2015-2016







PD: Irune nos pidió que pusieramos alguna página que nos pudiera servir para nuestro futuro, así que yo propongo mi propio blog (ya que lo he hecho yo y seguro que me va a servir).

http://mipatronustieneformadelibro.blogspot.com.es/

Y tanto el blog de Irune (http://educacionporfaplease.blogspot.com.es) como todos aquellos que tiene puestos en el lateral.

viernes, 6 de mayo de 2016

Creación literaria para niños de Infantil

En esta entrada, me dispondré a realizar una serie de creaciones literarias, utilizando determinadas estrategias de creación, las cuales hemos visto en clase.
Para ello, realizaré creaciones en prosa, en verso y dramáticas:

- PROSA  
Para crear este cuento, he utilizado el binomio fantástico, el cual consiste en relacionar dos sustantivos que, aparentemente, no tengan nada que ver, en este caso son hada y pingüino, mediante una historia. ¡Espero que os guste!

EL HADA Y EL PINGÜINO
Érase una vez, un hada llamada Arwen, quien siempre había vivido en un bosque exótico, lleno de plantas y de animales, y con un clima tropical.
Un buen día, decidió que, como estaba aburrida de su sitio natural, sería buena idea cambiar de lugar, y se le ocurrió visitar el Polo Norte.
A lo largo de su viaje, mientras iba volando, se fue encontrando con climas más fríos, así que tuvo que hacer aparecer mágicamente ropa de abrigo, y gorritos para su cabeza y la punta de sus alas.
Cuando llegó a su destino, vio un animal que no había visto nunca. Tenía pico, como sus amigos los tucanes, que vivían en el bosque exótico, pero no tan grande, tenía patas, pero no como las de sus amigos los lobos, tenía ojos pequeñitos y andaba a balanceándose de un lado para otro. ¡ERA UN PINGÜINO!
Arwen se interesó mucho por el pingüino, se acercó a él y se hicieron amigos, tanto que, el pingüino, que se llamaba Pino le enseñó su hogar.
Pino vivía solo en un iglú, se alimentaba de peces que él mismo pescaba, enseñándole a Arwen como se zambullía y nada para atraparlos.
A Arwen le gustó tanto la vida de Pino, que con su magia, se transformó en uno, y así, ambos, podían nadar, jugar, y comer como pingüinos.
Al acabar el día, Arwen decidió volver al bosque exótico del que procedía, ya que aunque le había gustado mucho ser pingüino, echaba de menos su hogar de siempre, y regresó, prometiendo a Pino que volvería a visitarle una vez al mes, para poder jugar con él y hacerle compañía.
FIN.

Considero que este pequeño relato es adecuado para niños de 4-5 años, ya que tienen más conocimiento de lo que es un pingüino y de dónde viven, que niños más pequeños, por lo que ubicarán mejor la historia, la cual, al ser lineal, facilita su seguimiento.
Además, al ser una historia sin imágenes, les resultaría más complicado (que no imposible) a niños más pequeños
.
- VERSO
Utilizando un “caligrama” como estrategia de creación: El caligrama es una composición poética en que la disposición tipográfica intenta representar el contenido del poema.
La que yo he realizado tiene forma de nota, intentando representar un sonido, y dice así:
“Cuando la música te envuelve, tu preocupación desaparece”




Además de esta creación en verso, voy a añadir otra, en la cual he utilizado una “tantane” como estrategia. Los tantanes se realizan siguiendo la siguiente estructura: "Era tan pequeñito, tan pequeñito, tan pequeñito, que se sentaba en una moneda y le colgaban los pies", de manera que se repite aquello que se quiere destacar, para continuar con una exageración, que obviamente es mentira. 
El tantante que yo he realizado dice así:
“Tenía una sed tan grande, tan grande, tan grande, que en vez de bañarse se bebió la bañera”

Para estas creaciones, considero que la edad ideal sería de 4 años, ya que, el caligrama no lo van a leer ellos, sino que se les será leído y explicado por la persona que se lo exponga.
Por otro lado, considero que el tantante les resultará divertido, ya que se lo imaginarán y lo verán como algo gracioso. En esta ocasión, el tantante será reproducido oralmente, por lo que no será necesario tener en demasiado en cuenta el tipo de letra.

- DRAMÁTICO
El siguiente texto dramático, lo he creado mediante una estrategia llamada “hipótesis absurda”, en la cual, la hipótesis en la que pensé fue la siguiente: “¿Qué pasaría si la comida que tenemos en la nevera hablase?” Siendo el texto el siguiente, espero que os guste:

Lechuga: ¡Buenos días! ¿Qué creéis que le apetecerá de comer a Lina hoy?

Tomate: Yo espero que me elija a mí, hace mucho que no come tomate, lleva por lo menos desde el Jueves, ¡y estamos a Domingo!

Pepino: Pues yo espero que me elija a mí, que a estas horas, un buen pepino como yo reconforta mucho.

Huevo 1: Jajajajjaja ¡Pero qué gracioso eres, Pepino! Yo espero que de los 5 huevos que quedamos me elija a mí hoy, me gustaría mucho que me frieran, ¡dicen que cuando estas en la sartén sientes cosquillitas!

Huevo 2: Aún es muy pronto para comer huevos, sabes de sobra que a Lina le gustan más por la noche.

Huevo 1: Lo sé, lo sé, tendré paciencia.

Queso: ¡Atención alimentos! Se oyen pasos hacia la nevera, parece que son de Lina... ¡La nevera se está abriendoooooo! ¡Qué ganas de saber a quién de nosotros escogerá hoy!

Lechuga: ¡EH FIJAOS! ¡UNA MANO ME ESTÁ AGARRANDO! ¡ME HA ELEGIDO!

Alimentos: ¡Qué suerte tienes, Lechuga, esperamos que le gustes mucho!

Tomate: ¡A mí también me ha agarrado la mano de Lina! Me voy con Lechuga, ¡adioooooos!

Alimentos: ¡Adiós Tomateee!

Pepino: Jo, con lo bien que quedaría una ensalada de Lechuga, Tomate y Pepino, y sin embargo a mí no me ha escogido esta vez... ¡HUY, PARECE QUE LA NEVERA SE ABRE DE NUEVO! Alimentos, ¡una mano se está acercando a mí! ¡ME ESCOGIÓ, ME ESCOGIÓ!

Alimentos: ¡Qué suerte, Pepino! ¡Aportad a Lina todo el sabor y la frescura que podáis! ¡Estamos seguros de que seréis una ensalada maravillosa!

Huevo 1: Bueno, pues ahora toca esperar, ¿a quién de nosotros escogerá después...?

FIN.

Considero que este texto es adecuado para una edad de 4-5 años, al igual que los anteriores, debido a la estructura lineal de la historia, a que la historia es fácil, debido a que la trama no es exageradamente complicada, y es una historia que divertida, de la que los niños conocen todos los alimentos que se han nombrado, por lo que no se sentirán perdidos con ningún personaje, sabiendo que dichos elementos se pueden combinar para hacer una ensalada. Además, el texto crea una intriga final, en la cual no se sabe qué alimento escogerá Lina para su siguiente preparación.

REALIZACIÓN DEL LIBRO:

Además de las creaciones anteriores, podréis observar un libro que he realizado de forma casera.
A decir verdad, no me ha llevado demasiado tiempo, en un fin de semana lo tuve hecho, contando con que había que comprar los materiales, imprimir, montar…etc.

Como requisitos para el libro, he seguido los siguientes criterios:
- Lo he realizado en poco tiempo, ya que si me lleva demasiado, por pereza, nunca se lo llegaré a confeccionar a mis alumnos.
- He utilizado materiales baratos.

Para esta creación, la estrategia que he utilizado ha sido la de “versos encadenados”, la cual consiste en continuar con el verso siguiente a partir de la última palabra del verso anterior, como podéis ver a continuación:

MI CASA
Mi casa está en la pradera,
En la pradera hay animales,
Los animales me dan cariño,
Cariño que le doy a mi familia,
Mi familia vive en mi casa.

Para la realización del libro, busqué las imágenes, las puse el texto, las imprimí y las metí en unas fundas de plástico cortadas a la mitad.
Una vez hecho esto, tapé con celo las aberturas por donde se podían salir los papeles, aproveché los agujeros de las fundas de plástico para unir todas con hilo, y lo rematé poniendo papel de cartulina a modo de borde del libro.

Aquí podéis ver los pasos:

1. Selección de imágenes y puesta de texto:








2.  Tras haberlo impreso, me dispuse a cortar las fundas de plástico y a meter las imágenes en ellas. Aquí podemos ver la mesa preparada con todo lo que iba a utilizar: fundas de plástico, tijeras, celo, cartulina roja y mi cajita de costura.


3. En la siguiente imagen podemos ver como ya he recortado y metido los folios en las fundas, poniendo cartulina roja en la parte de atrás de la portada y para cerrar el libro.


4. Tras esto, me dispuse a colocar celo, para que las hojas no se caigan, aunque es un material que los niños, si se empeñan, pueden quitar, pero les costaría un trabajo que no les merecerá la pena (además, lo he asegurado bastante, con dobles y triples capas.)




5. Después de tenerlo bien asegurado, llegó la hora de juntarlo, así que, aprovechando los agujeritos de la funda de plástico, enhebré mi aguja con el hilo más gordote que tenía en mi cajita de costura, y me dispuse a unirlo, quedando así:




La verdad es que pensé en dejarlo así, ya que por la portada me gustaba como quedaba, hasta que ví la parte de atrás.


¿Lo entendéis no? Quedaba muy feo, así que pensé en cortar más cartulina para tapar ese estropicio,

6. Aquí podemos ver la cartulina recortada, para después pegarla bien pegada con celo, quedando así:



7. Como resultado final, después de estos sencillos pasos, el resultado del libro completo es el siguiente:







Y...¡LISTO!

Aquí os dejo una foto de postureo máximo con el libro acabado, mi collar de las reliquias de la muerte y mi sudadera de Hogwarts. ¡Que se note que este blog está inspirado en Harry Potter!



He de añadir que elegí este libro para una edad de aproximadamente 3 años, ya que, a parte del contenido, el cual es fácil de seguir, ya que sigue la misma estructura siempre, repitiéndose siempre la última palabra a modo de sujeto de lo que será la siguiente página del libro, ellos lo podrán manipular fácilmente, sin mucho riesgo de que el libro se rompa ni se moje.

La portada es sencilla, con letras claras, con el nombre de la autora, es decir, mi nombre, en la parte inferior, a un tamaño más pequeño y en negro, para que no le quite protagonismo a título, el cual está escrito en rojo y con el tamaño de letra más grande.

En todas las imágenes del libro, puse la letra del cuento en la parte inferior de la derecha, sobre el mismo fondo verde y con la misma letra. Aunque, realmente, este aspecto para los niños no importa, ya que el libro no lo leerán ellos, sino que se lo leerán.

En las imágenes, fui cogiendo de internet aquellas que me parecían más fáciles de reconocer, pero las mejores que encontré eran de películas/series conocidas. Los animales son los de la película de "Blancanieves y los siete enanitos", y en la que sale una niña con un perro, es Heidi. Las puse porque no creo que lo reconozcan, y porque las demás no me acababan de convencer.

Además, como no encontraba ninguna foto que me gustase sobre la familia en una casa, decidí hacer un montaje, superponiendo una foto de una familia asomada a una ventana en el mismo dibujo de la casita que utilicé al principio, para que al cerrar el cuento, quedase claro que la casa es la misma, y lo niños no se encuentren con el dibujo de la misma casa de la que estábamos hablando cambiado.




Por último, concluir con una reflexión personal sobre esta actividad, ya que pienso haber encontrado muy útil esta actividad, debido a que me ha aportado conocimientos acerca de crear materiales literarios, y experiencia, de la cual carezco, por lo que pienso que poco a poco iré mejorando y que con la práctica podré ver muchísima evolución (espero) en mis creaciones futuras.

Además, tendré más tiempo para realizarlas, por lo que serán creaciones más creativas y mis libros serán mucho mejores y más currados, no sólo en cuanto al contenido, sino en cuanto a la forma de realizarlos físicamente.

Dicho esto, doy por finalizada mi entrada, muchas gracias por leerlo, y espero que os haya gustado.

¡NOS VEMOS PRONTO!

miércoles, 4 de mayo de 2016

1º Corrección de la Actividad de clase

En esta entrada, describiré una actividad que realizamos en clase de LITERATURA INFANTIL el día 20/04/2016 en la Universidad La Salle.



En la clase anterior, nuestra profesora nos avisó de que debíamos ponernos en grupos de tres personas y elegir una de las siguientes opciones para cada uno: leer un libro, narración con libro y cuentacuentos.
- Para la lectura de un libro, sólo hacía falta traer un libro, el cual tenía que ser literario, y seguir su lectura mientras se van mostrando las imágenes.
- En el caso de la narración con libro, también era necesario llevar a clase un libro literario, pero esta vez, no podrá ser leído, sino que había que narrarlo con nuestras palabras, al mismo tiempo que se van mostrando las imágenes que el libro tiene.
- Y en el último caso, había que contar un cuento folclórico, sin ayudas visuales ni textuales que nos pudieran ayudar con su narración. Es decir, debíamos aprendernos en cuento.

En mi caso, mi grupo de tres estaba formado por Inma, Iván y yo, quienes decidimos que la mejor manera de escoger el papel que tenía que desarrollar cada uno era echarlo a suertes.

Para ser sincera, todos preferíamos el libro leído, ya que al tener el texto delante, a pesar de los cuentos son fáciles de contar y leer, siempre nos da seguridad tener el texto de apoyo, por si nos perdemos o nos ponemos nerviosos, además de que esto requiere menos preparación.

Obviamente, la estrategia que menos preferíamos era la de cuentacuentos (cuento folclórico), ya que era la más laboriosa y la que más preparación requería, pero tampoco pasaba nada si nos tocaba, ya que, en realidad, no considerábamos “mala” ninguna opción.

A mí me tocó la opción del libro narrado. :D


Antes de la actividad, me informé de cómo debe realizarse la técnica de la narración con libros, que consiste básicamente en tener el libro delante, para que los niños a quienes se lo vas a contar puedan ver las imágenes del mismo, y en vez de leer lo que pone en cada página, describir la historia (sabiendo de lo que va el libro) según se vayan dando las imágenes, es decir, no se debe contar la historia ilustrándola con las imágenes, sino que se “cuentan” las ilustraciones, narrándolas, describiéndolas, apoyándose en los decorados, en los personajes, en los detalles de los gestos o movimientos…etc.

La narración con libro es una “narración”, no una lectura, aunque haya quienes prefieran leer los libros con apoyo gráfico para trabajar la secuenciación de imágenes y el razonamiento icónico, debido a que la narración con libro está pensada, fundamentalmente, para trabajar la decodificación gráfica e icónica.

La técnica de la narración con libro es muy parecida al cuentacuentos, porque en realidad no se lee, sino que se cuenta, pero con el apoyo de las imágenes.

En esta actividad, al tener que contarles el cuento a tres personas, el tamaño de éste no tenía por qué ser grande, ya que al ser pocos, un libro de tamaño medio podría servir, por eso, escogí el libro sobre el que escribí en la primera entrada de este blog: “Un poco perdido” de Chris Haughton, el cual considero ideal para la edad de 2-3 años (como expliqué, como ya he dicho, en la primera entrada del blog), ya que, como aún lo tenía por casa, pues pensé: “Como éste ya me lo he leído, y hasta lo he analizado, lo llevo y se lo cuento a mis compañeros, y así aprovecho y se lo devuelvo a mi profesora, que fue quien me lo prestó”.

Esto, si estuviera en una clase de Infantil, no podría haberlo hecho, ya que la manera más común de leer un libro es poniendo a los alumnos en corro o sentados frente a ti (en el caso de mis prácticas los cuentos se contaban en el espacio del tatami, donde se realizaba la asamblea), y con el libro que había escogido solo podrían ver las imágenes aquellos que estuvieran colocados frente a mí y en primera fila, ya que es un libro de tamaño mediano, por lo que tendría que haber elegido otro o contarlo en grupos reducidos.

En cuanto a la preparación, me repasé la historia del libro el día de antes de la actividad, pero no lo ensayé como es debido con nadie, ni delante del espejo, simplemente pensé en dejarme llevar y contarlo lo mejor que podía en clase.




En el momento de realizar la actividad práctica en clase, como nos faltó uno, tuvimos que acoplarnos con otro grupo, y cada uno se dispuso a contar su cuento.

La primera vez, comencé yo, contando mi cuento a Silvia, Emi, e Iván. La verdad es que romper el hielo siempre da un poco de vergüenza, y más si vas a contar un cuento para niños a adultos, como si de niños se tratasen, las siguientes veces en las que me tocó con diferentes personas, fueron empezando ellos.

Al principio, para introducir en cuento les dije algo así como “Buenos días, os voy a contar un cuento que se llama Un poco perdido, pero para ello, hay que pedirle permiso al libro” y comencé a decir: “Libro por favor, ábrete”, y como no me hacía caso, les pedí- entre risas por la vergüenza -a mis compañeros que me ayudaran, con lo que ellos, entre risas también, me ayudaron a pedirle al libro que se abriera.

Una vez que comencé la narración, procuré no leer ni una sola palabra de las que en el libro aparecían, ya que me sabía perfectamente el argumento de la historia, y la verdad es que no me había preparado ningún guion, sino que el narrarlo fue más bien improvisado, mientras señalaba los elementos a los que me iba refiriendo y cuidando la entonación todo lo que podía, para que fuese clara y atractiva.

Jugaba también con mis compañeros, a preguntarles “¿es esta la mamá del pequeño búho?” cuando la ardilla en su intento de ayudar al pequeño búho a encontrar a su mamá nos llevaba a personajes como un oso, un conejo o una rana, para que ellos respondieran que no. La verdad es que participaron de manera muy positiva.

Cada vez que acababa de contarlo, mis compañeros me daban algunos consejos y opinaban sobre como lo había hecho y qué aspectos podía mejorar, al igual que hacía yo con ellos cuando acababan su lectura/narración.

De entre los comentarios que me dieron se podría destacar los siguientes:
- Ir más despacio, debido a que mi ritmo era adecuado para mis compañeros, pero para contárselo a niños de 2-3 años podría resultar complicado.
- Poner voces a los personajes, para que así los propios niños puedan notar cuando se hablan los distintos personajes, aunque después se lo vayamos a decir. (En este caso, como es una narración en la que se tiene el apoyo de las imágenes, voy señalando qué personaje habla mientras lo cuento, por lo que no es necesario poner voces a los personajes, ya que ellos ya saben quién está hablando. Otra cosa diferente sería si lo hubiera contado como si fuera un cuentacuentos, donde, al no tener ningún apoyo visual, sí sería necesario.)
- Podría preguntar cosas como: “¿Qué creéis que pasará ahora?”
- Como se trataba de una narración, podía “cambiarla” un poco a mi antojo, y me aconsejaron que en vez de decir que “todos se fueron al nido a comer galletas”, lo cambiara por “comer alpiste” o algo así, lo cual resultaba más real.
En cuanto a las cosas buenas que creo que he realizado en mi narración, podría destacar la entonación, ya que procuré que fuera lo menos monótona posible, y la teatralicé un poco (tampoco mucho, me daba vergüenza). Además, hice participar a mis compañeros en distintas ocasiones, y por supuesto, no leí nada de lo que estaba escrito en el libro, si acaso, algunas onomatopeyas.

Creo que podría mejorar la teatralización de mi lectura. La verdad es que nunca antes había contado un cuento y me daba bastante corte hacerlo delante de dos o tres personas adultas, por mucho que fueran de mi clase, ya que no eran mi grupo de amigas, por lo que hacer el ridículo daba más impresión y a veces entraba la risa, pero solo al empezar a contarlo, luego, una vez que estaba roto el hielo, seguía el cuento con normalidad.

Desde luego, creo que delante de los niños lo habría hecho mejor, porque no es lo mismo contarle un cuento a tus semejantes que a tus alumnos o a cualquier niño.

Con los niños, habría teatralizado más porque no me daría tanto corte, además de exagerar más las palabras como “GRAAAANDE”, “puntiagudas”…etc, así como los gestos, para que los propios niños puedan hacerlos conmigo.

Se supone que ellos mismos te imitan cuando haces los gestos, pero en el caso de que no lo hagan, siempre podría preguntarles “¿A ver como hacéis GRAAANDE?”

Además, iría señalando más los personajes, hablando de forma más calmada, cambiando el tono de voz según proceda, representando las emociones con el rostro (alegría, preocupación, sorpresa…etc.) a la hora de contar lo que en el cuento pasa, como cuando encuentran a mamá búho, o la ardilla le lleva ante animales que no son su mamá…etc.

Considero que con el tiempo los cuentos se aprenden a contar mejor, ya que, como con todo, la práctica hace que vayamos cogiendo soltura y aprendamos a hacerlo, a pesar de que a los niños los cuentos les van a gustar los cuentes como los cuentes.
Otra cosa que podría hacer es que mientras que voy narrando el cuento, sean los propios niños los que improvisen los movimientos y las acciones de los personajes cuando la narración lo requiera. Claro que, como narradora, es mi deber estar atenta para motivar animar y guiar dicha representación.

Considero buena la estrategia de narrar el cuento, ya que favorece el juego simbólico, la identificación con los personajes y la comprensión de las acciones.

En cuanto a la realización del taller, lo considero una buena práctica, porque nunca sabes verdaderamente como contar bien un cuento sin ponerlo en práctica, y aunque en mi opinión no lo he hecho mal, sé que se necesita mucha práctica para hacerlo correctamente.

Además, he podido fijarme en estrategias que el resto de mis compañeros utilizaban, y en ocasiones pude encontrarme con algunas parecidas, decidiendo quedarme con las que más me gustaban.

Por ejemplo, Marta hizo una que me gustó mucho que consistía en lo siguiente:

Nos decía (a las personas a las que tenía que contarnos el libro) que nos iba a contar un libro, pero antes de abrirlo actuaba como si el libro no le dejara abrirlo, y nos decía que teníamos que pedirle permiso, acto seguido nos lo ponía delante y nos animaba a darle unos golpecitos para que el libro “se despertara”, y después lo repetía ella y decía, muy calmadamente y como en un susurro: “Vale, ahora sí nos deja abrirlo…” y comenzó su lectura tras decirnos el título del libro.

También, pude escuchar distintas entonaciones a la hora de relatar un cuento, las cuales pude ir aplicando las siguientes veces que relataba el cuento, aunque he de confesar que después de contarlo varias veces ya no me lo curraba tanto, porque estaba cansada y además me dolía la cabeza, debido al barullo.
Quitando eso, la actividad me encantó, ya que además de conocer la teoría sobre cómo contar de manera correcta un cuento, pude ponerla en práctica, cosa que, parece fácil, pero no lo es. Al menos para mí.

Me gustaría que llegue el día en el que sepa contar cuentos a los niños y tener la sensación de que verdaderamente lo he hecho bien. Espero que para la próxima me salga mejor, e ir mejorando poco a poco.

¡NOSOTR@S PODEMOS!